domingo, 20 de marzo de 2016

EL QUNDÍO, LA TIERRA DONDE NACIO HARRY POTTER

          Casi desde el principio de los tiempos han existido en las distintas sociedades los llamados ilusionistas o magos, que tenían por función entretener a las cortes de los diferentes reinos o simplemente montaban su espectáculo para cautivar a las poblaciones.
Podemos definir a la magia o ilusionismo como “Conjunto de trucos y habilidades con los que se hacen juegos de manos y cosas sorprendentes y extraordinarias como hacer aparecer y desaparecer objetos y personas, descubrir cosas ocultas, etc.”
Se sabe que los más antiguos registros que nos cuentan sobre el uso de la magia son de hace 4000 años en el antiguo Egipto, incluso, en los santos evangelios encontramos referencia a magos como es el caso de Simón el Mago conocido también como Simón de Gitta, de quien se comenta que podía incluso volar para entretener al emperador romano, finalmente fue confrontado por los apóstoles Pedro y Pablo quienes elevaron sus oraciones a DIOS, haciendo que Simón perdiera sus poderes y fuera apedreado.
Desde tiempos bíblicos hasta la actualidad, muchos han sido los magos o ilusionistas que han cautivado a las masas con sus proezas, Fu Manchú, Harry Houdini, John Nevil Maskelyne, Criss Angel, David Blaine,
David Copperfield, Dynamo, René Lavand, entre otros.
Sin dudas, a la mayoría de las personas nos deleita de vez en cuando presenciar un acto de magia, después de todo, esa es la finalidad del ilusionismo, simplemente entretener.
Seguramente, a esta altura los lectores se preguntaran, ¿Qué tiene que ver la magia con la política?, pues, les sorprenderá saber que en nuestro Departamento y en nuestra ciudad, la política y la magia se han fusionado de una manera extraordinaria, tanto que podríamos decir que quienes nos gobiernan han hecho desaparecer la realidad y transformarla en una gran ilusión.

Para esclarecer lo antes mencionado, escogeremos un tema actual y lo analizaremos para tratar de comprobar si estamos siendo gobernados por excelsos magos o tristemente por políticos perversos.
De acuerdo a los datos oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), los Departamentos que registraron las mayores tasas de desempleo fueron:
1)    Quindío con 12,9 %
2)    Norte de Santander con 12,5%
3)    Valle del Cauca con 11,0%
4)    Chocó con 11,0%
Y los Departamentos que registraron menores tasas de desempleo fueron:
1)    Córdoba con 6,0%
2)    Boyacá con 6,2%
3)    Santander con 6,7%
En cuanto a las ciudades, Armenia registró la tasa de desempleo más alta del trimestre, esto significa que de una población económicamente activa de 152.000 personas, 130.000 están ocupadas y 22.000 desocupadas. Durante el mes de Enero el índice de desocupación en Armenia fue del 14,4% lo que representa un descenso del 0.4% comparado con el mismo periodo del año anterior. A todo esto cabe agregar que unas 50.000 personas están subempleadas.

Muy bien, ya con los datos oficiales del DANE[1], podemos comenzar a analizar de manera un poco más detallada la situación. Para comenzar, podemos preguntarnos si el Departamento y la ciudad están encabezando el triste ranking nacional de desempleo, como es que nuestros políticos están tan despreocupados caminando orgullosos por las calles y solo pensando como cobrarles más impuestos a la población, una población que recordemos tiene los índices más altos de desempleo desde hace mucho tiempo, es que acaso ¿nuestros políticos viven en una burbuja?.

Todo aumenta, todo menos los salarios, pero, los políticos del Quindío y de su capital, parecen no haber caído en cuenta que los ciudadanos ya no saben cómo llegar a fin de mes. Para pasar todo esto un poco más en claro, si a la población con más desempleo del país, por lo tanto la más pobre, en lugar de crearles fuentes de trabajo o al menos mantenerles los impuestos, lo que hacen es someterlos con más impuestos, ¿Qué podemos esperar?. Si a la población más pobre del país o la segunda más pobre, le comienzan a cobrar la famosa “Valorización”, alguno ¿cree que la situación puede mejorar?, pero ese será tema de un próximo artículo. Lo que interesa en este momento es saber cómo logran nuestros políticos que el DANE solo contabilice 22.000 desocupados y solo 50.000 subempleados. Si un marciano llegara de repente a Armenia, no necesitaría ser el más brillante de los de su especie para observar que aquí la desocupación es mucho mayor. Recordemos las palabras del Presidente en el eje cafetero de la Confederación General del Trabajo (CGT), quien al respecto afirmó: “Lo que pasa es que a la hora de hacer el estudio, el DANE tiene en cuenta a todos los informales —al señor de la carreta de mangos, al que vende películas en la calle, al que vende minutos y hasta el que tiene un puesto de dulces— y ellos no son empleados,  no tienen seguridad social, ni prestaciones, ni primas”. “el desempleo según nuestros cálculos está por lo menos, en el 30%”. “la población con empleos informales representa el 61,0%”.
Puede que el DANE cometa un error estadístico, pero entonces para qué están nuestros políticos sino para enmendar dicho error, pero, en lugar de hacer algo con la realidad que ven, intentan ocultarla, y no bastándoles con ocultarla sobre la base de datos totalmente erróneos imponen nuevas cargas a una población empobrecida.

Finalmente todo esto, los políticos lo hacen  a la vista de todos, creo que podemos preguntarnos ¿Cómo lo hacen?, ¿Cómo cambian la realidad a la vista de todos?, y es aquí, en este punto en donde casi podemos convencernos de que la clase política de Armenia y el Quindío fueron aprendices de Fu Manchú y David Copperfield. Aunque cabe la posibilidad de que en realidad ni sean magos, ni siquiera les interese el arte de la ilusión, y si fuera así ¿porque actúan así?, quizá sea que en lugar de maestros de la magia sean simplemente políticos perversos, a los que no les importa el sufrimiento de la gente y solo buscan ganar plata a costa de las necesidades de todo un pueblo.

Bueno la conclusión final acerca de si son magos o perversos, se la dejamos a nuestros lectores junto a las palabras de Eduardo Galeano: “…Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable…”.



[1] Datos suministrados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, Enero de 2016.

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